Burra y Paz

En la Semana Santa antigua de Granada no existen antecedentes, que se sepa, de una hermandad de Entrada de Jesús en Jerusalén. Sin embargo, será el grupo escultórico de Jesús en su Entrada en Jerusalén, junto con el Vía Crucis albaicinero de la madrugada del Viernes Santo los que van a iniciar la Semana Santa de Granada en la segunda década del siglo XX, tal y como la conocemos en la actualidad.

La Semana Santa antigua de Granada, concebida como una serie de hermandades de penitencia que desde, al menos, 1540, realizaban por la ciudad en los días de Semana Santa sus estaciones de penitencia, fue algo que al inicio del siglo XIX, se encontraba en franca decadencia y muchas de las hermandades que en siglos anteriores habían tenido su pujanza desaparecieron en las últimas décadas del siglo XVIII o estaban a punto de hacerlo.

Los avatares de la Guerra de la Independencia contra el invasor napoleónico, que ocupa la ciudad de Granada el día 28 de enereo de 1810, supuso la puntilla para muchas hermandades penitenciales que habían subsistido a las exigencias restrictivas de la normativa que en esta materia dictaron los gobiernos de la Ilustración.

Cuando en la fecha indicada llegan las tropas francesas a la ciudad, los conventos de las ósdenes masculinas serán requisados por el general Sebastiani para utilizarlos en diversos fines y necesidades militares y civiles. Los frailes son expulsados de sus conventos y, con ellos, las cofradías con sede en los mismos.

Parece ser que existieron cofradías que se trasladaron provisionalmente a templos parroquiales (alguna lo había hecho algunos años antes de la invasión, como la de Ntra. Señora de la Consolación, que se había trasladado a finales del XVIII desde el convento de San Francisco “Casa Grande” a la parroquia de San Matías), otras no tuvieron más remedio, quizás por falta de acogida en las parroquias, que llevarse los hermanos las imágenes a sus domicilios particulares; otras, que no eran propietarias de las imágenes quedarían éstas en sus capillas en una situación de abandono, durante los casi tres años que duró la ocupación. Lo cierto fue, que en dichas circunstancias negativas para su subsistencia las escasas que quedaran terminaron por desaparecer.

Luego, otros avateres ocurridos en las décadas siguientes, como las exclaustraciones de 1820 y 1935, determinarían la extinción definitiva de las que quedaron. Sin embargo, hubo tres excepciones motivadas por causas distintas; subsistieron las hermandades del Santo Entierro, la de Ntra. Sra. de la Soledad y la de Ntra. Sra. de las Angustias, Patrona de Granada, ésta por encontrarse en su propia iglesia-parroquia y contar con una enorme devoción entre el pueblo granadino y las localidades de la archidiócesis.

Por estas circunstancias, la hermandad de las Angustias siguió a lo largo del siglo XIX y, hasta 1887, realizando su estación de penitencia del Jueves Santo (a veces la hacía el Viernes Santo). El Santo Entierro subsistió, asimismo, por tener su sede en una parroquia, la de San Gil, y la Soledad, por haberse trasladado al convento de Santa Paula, de monjas jerónimas, que la acogieron en él tras la exclaustración en 1835 del convento del Carmen, de frailes carmelitas calzados, donde tenía su sede.

A estas últimas hermandades favoreció su permanencia la necesidad política y eclesiástica de realizar, los años en los que lo permitían las circunstancias, la única procesión oficial del Viernes Santo, que a lo largo del siglo XIX y principios del XX era la única que se celebraba, a excepción de la de Ntra. Sra. de las Angustias, que como hemos dicho, muchos años la realizaba el Jueves Santo.

Huérfana la ciudad de cofradías que procesionaran en los días de la Pasión, a excepción del Viernes Santo, en 1909 se inicia la concienciación, entre grupos de fieles y amantes de nuestras tradiciones, de la necesidad de recuperar nuestras hermandades de Semana Santa. Entonces comienza un movimiento de ciertas élites en este sentido, que conducirá a la organización del llamado Santo Entierro Antológico (1909-1924), para procesionar en la tarde del Viernes Santo una serie de imágenes que representaran la Pasión. Ello va a construir el germen del nacimiento de una serie de hermandades, que se irá produciendo en las siguientes décadas hasta conformar nuestra actual Semana Santa.

Cofradía de la entrada de Jesús en Jerusalén

En pleno tiempo del desarrollo del Santo Entierro Antológico, aquel movimiento apoyado por el arzobispo Meseguer y Costa, conduciría al génesis de la nueva Semana Santa granadina (dicho prelado manifestaba su deseo de que cada día de la Semana Santa hubiera una cofradía que procesionara una de las escenas de la Pasión) se va a realizar la imagen de Jesús de la Entrada en Jerusalén (1).

El párroco de San Andrés. Don Paulino Cobos González, recorre en 1917 iglesias y conventos, con el fin de encontrar una imagen que representara dicha escena de la Pasión. No tuvo éxito en la búsqueda y ha de recurrir al joven escultor granadino don Eduardo Espinosa Cuadros (1884-1956) para que realizara una imagen de nueva factura y así, cumplir el deseo del arzobispo Mons. Meseguer, de que se pudiera organizar una procesión de las palmas con la imagen el Domingo de Ramos de ese año.

Don Paulino parece que pagó el precio de su peculio y de las limosnas, que para este fin recogió de los feligreses de la parroquia de San Andrés. La imagen de Jesús sobre una borriquilla estaba finalizada por el escultor para la Semana Santa de 1917 y el Sábado de Pasión, día 31 de marzo, acudió el arzobispo Meseguer y Costa a la iglesia de San Andrés para bendecir la imagen.

Don Paulino se encarga de organizar la procesión, junto con su coadjutor don Fernando Mezqui, el cura, Sr. Rosal, y varios feligreses de San Andrés. En los días anteriores se había realizado una colecta que fue encabezada por el prelado con cien pesetas (2). Antes de salir la procesión y durante el trayecto se dispararon cohetes y por vez primera salen niños vestidos de hebreos con sus correspondientes palmas. Cerca de las cinco de la tarde se puso en marcha la procesión.

Fue el día 1 de abril de 1917, cuando a las cuatro de la tarde, se puso la procesión por primera vez en la calle. Abría el cortejo una sección de la Guardia Municipal montada a caballo en traje de gala, cruz y ciriales de la parroquia, banda de música Escuelas del Ave María, dirigida por el Sr. Graznó, dos largas filas de hombres portando palmas (las mujeres no podían salir); niños de la Congregación de San Estanislao de la iglesia del Sagrado Corazón; alumnos internos del Ave María y del Sacromonte con palmas y olivos; niñas vestidas de hebreas y el paso de la “Borriquilla” escoltado por la Guardia Civil. Detrás. Don Francisco Castejón con capa pluvial y dalmáticas; los cónsules, Sres. Ibáñez y Terán y los concejales, Sres. Montealegre, Orellana, Jimenez Cuevas y García Valdecasas. Cerraba el cortejo la banda municipal dirigida por el Sr. Montero y una sección de la Guardia Civil montada a caballo.

La procesión fue a las puertas de la Catedral, iniciándose en la calle Elvira, pasando por la Puerta de este nombre, Triunfo, Gran Vía, San Juan de Dios, Duquesa, Plaza de la Trinidad, Mesones, Marqués de Gerona, Pasiegas, Colegio Catalino, plaza de Bib-Rambla, Arco de las Cucharas, Mesones, Puerta Real, Reyes Católicos, Gran Vía, Triunfo, Arco de Elvira y a su iglesia.

Era la primera vez que Granada contemplaba en sus calles aquel paso, al que empezaron a llamar la Borriquilla, que, desde entonces, tanto ha atraído al público infantil de tantas generaciones de granadinos.

Refundación de la hermandad

Tan pronto se revitalizó la Semana Santa granadina, una vez finalizada la Guerra Civil, se echaba en falta en el Domingo de Ramos la representación del paso de la Entrada de Jesús en Jerusalén. Esto llegó a plantear a los directivos de la Federación de Cofradías la necesidad de que, aunque fuera a expensas de dicho organismo cofrade, organizar la procesión de este “misterio” con el que comienza la Semana Mayor.

La idea de sacar esta procesión partió del Secretario de la Federación don Narciso de la Fuente, presidente de la Asociación de la Prensa, acreditado periodista y hermano mayor de la hermandad de la Soledad de Santa Paula. Aceptada la propuesta se creó una comisión en el seno de la Federación formada por: don Eduardo García Batlle, presidente de la Federación; don Santiago Valenzuela, vicepresidente y hermano mayor de la hermandad del Santo Vía Crucis; don Francisco Conde Teruel y don Juan Serrano Castillo y hermanos mayores de la Cofradía la Humildad y del Rosario, respectivamente.

La Federación les dio el mandato de ponerse en contacto con el escultor, Eduardo Espinosa Cuadros “para entenderse con él”; quizá con esto se refería a que hiciera los trabajos oportunos para restaurar o poner en condiciones la imagen.

La salida extraordinaria del Centenario se produjo el día 3 de junio por la tarde, desde la iglesia de San Andrés, su templo sede, después de no haberla realizado desde 1999.

Con motivo del aniversario que comentamos el Señor saldrá en su paso procesional de forma extraordinaria el día 3 de junio de 2017. Lo hizo desde su templo sede de San Andrés, para cuya salida se había finalizado una nueva túnica blanca bordada en oro, por el Taller Corpus Christi de Juan Spitzley y según diseño de Daniel García Romero, como proyecto para el centenario.

Inmejorable tarde la del 3 de junio de 2017 en la que realizó con el paso del Señor su salida extraordinaria del Centenario de la imagen, que realizara el escultor Espinosa Cuadros. Gran número de hermandades con sus guiones y juntas de gobierno acompañaron en su recorrido a la hermandad, que se dirigió desde San Andrés al Arco de Elvira, en el que durante tantos años se ha enmarcado la imagen, en ese nuevo Jerusalén que le ofrece el paisaje urbano de Granada. De este lugar se dirigió al Triunfo de la Inmaculada, haciendo estación ante la columna labrada que eleva a la imagen de la Inmaculada Concepción, que labrara Alonso de Mena entre 1618 y 1631.

Tatarabuelos, bisabuelos, abuelos y padres de los actuales niños, siendo pequeños han acudido con ilusión, cada Domingo de Ramos, a contemplar a Jesús de la Borriquilla, pasando por la Puerta de Elvira, regalo de la Granada zirí para lograr, entre otras muchas aportaciones monumentales de otros pueblos y generaciones de granadinos, hacer de esta ciudad una ciudad eterna.

En la Solemnidad de Cristo Rey se puso fin a la Conmemoración de Primer Centenario de la Hechura y Bendición de Jesús de la Entrada en Jerusalén con un Triduo Extraordinario y posterior besapiés.

Será el Domingo de Ramos de 2018 cuando las puertas de la iglesia parroquial de San Andrés Apóstol vuelvan a abrir nuestra Semana Mayor. Diecinueve años han tenido que pasar para que Jesús de la Entrada en Jerusalén y Nuestra Señora de la Paz vuelvan a realizar su Estación de Penitencia desde su sede canónica.

Hermandad esta de Jesús en Jerusalén, que por méritos propios, ha encontrado a través del casi un siglo de su existencia un lugar de honor dentro de la Semana Santa granadina. Dificultades de todo tipo, a veces, con apariencia de insuperables, las ha ido venciendo por el tesón de sus hermanos. Hoy es como un broche de oro el que abre el libro de nuestra Semana Santa de Granada.

ACERCA DE ``LA BORRIQUILLA``

En la Semana Santa antigua de Granada no existen antecedentes, que se sepa, de una hermandad de Entrada de Jesús en Jerusalén. Sin embargo, será el grupo escultórico de Jesús en su Entrada en Jerusalén, junto con el Vía Crucis albaicinero de la madrugada del Viernes Santo los que van a iniciar la Semana Santa de Granada en la segunda década del siglo XX, tal y como la conocemos en la actualidad.

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